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El Santo de los Pobres por Marco Antonio Telleira

El universo de la cultura gaucha argentina tiene en sus pampas múltiples historias, mitos y leyendas, algunas de ellas ciertas, otras producto de la inventiva colectiva de una zona tan extensa y silenciosa como el alma misma del gaucho; bajo esa premisa Marco Antonio Telleira, nos trae un personaje especial de esas tierras, se trata del “gauchito” Antonio Gil, el llamado “Santo de los Pobres”

Esta es una de esas pocas historias que ha sobrevivido al tiempo, gracias a que este personaje anda de boca en boca entre las gentes que habitan la ciudad de Mercedes, en la provincia de Corrientes allá por el año de 1840, zona donde se dice nació Antonio Mamerto Gil Núñez, el “gauchito”, hacedor de milagros.

Su fama se debatía en dos frentes, pues Antonio Gil para unos, no era más que un delincuente, dedicado al robo de ganado, que vivía siempre fugitivo de la justica y rebelde al gobierno de turno; otros en cambio señalan al hombre, como justiciero, un vengador de sus paisanos, quienes sufrían las atroces embestidas de los gobiernos que existieron en esos entonces en la Argentina.

La fragua de un santo 

La leyenda del “gauchito” comienza fraguarse cuando es la época de las guerras entre los celestes y los colorados, es detenido y condenado por desertor, no se sabe que sucedió realmente en relación con las causas de su muerte, algunos relatores de la Provincia, cuentan que fue fusilado, otros que fue ahorcado o degollado y colgado como escarmiento a los habitantes. 

También se dice que la fama de sus milagros comienza justamente con el verdugo que lo ajustició a quien Antonio Gil le rogó que no lo matara, argumentándole que llegaría una carta indicando que era inocente; sin embargo el hombre aquel hizo caso omiso de la solicitud del “gauchito”, quien además le dijo a su asesino, que muy pronto recibiría una noticia referida a la enfermedad y segura muerte de un hijo suyo, entonces le comentó, “rezá en mi nombre  y tu hijo se salvará”. Y al parecer así fue.

Desde ese momento y hasta nuestros días nos dice Marco Antonio Telleira, que el lugar de fatídico suceso,  se ha convertido en un verdadero santuario, y año a año, miles de personas llegan allí en peregrinación permanente de cualquier parte de Argentina para rendirle homenaje, solicitar su intersección en algunas dificultades o simplemente para pagar por los favores recibidos. 

Otros relatores aseguran que la muerte del Antonio Gil fue producto de los celos que le tenía algún representante de la autoridad militar del pueblo, pues ambos pretendían la misma mujer y por tal razón fue detenido y sometido a tantas penurias, que no sólo murió producto de las torturas, sino de hambre y abandono.  

Marco Antonio Telleira y la fe hacia Antonio Gil

Este personaje típico argentino es venerado desde hace más de 100 años,  y esta devoción se ha extendido por toda esta nación sureña, e incluso ha trascendido las fronteras, sobre todo hacia el lado de la República Oriental del Uruguay, donde existen personas que también le rinden culto a Antonio Gil y esperan por sus milagros. 

En el lugar donde está la capilla, quienes la visitan en ocasiones colocan flores a manera de agradecimiento, otras en cambio dejan constancia visible de que fueron objeto de algún beneficio por parte de este mártir y como una manera de dar las gracias colocan algunos letreros o placas, alusivas al milagro recibido. 

Cada  año en enero específicamente el día ocho, miles de personas recuerdan el día del fallecimiento de Antonio Gil, y en consecuencia asisten a su santuario los peregrinos, que abarrotan las calles así como también los lugares que sirven para dar hospedaje, de tal manera que se han procurado por parte de las autoridades, la construcción de hosterías y posadas para tratar de dar comodidad a quienes vienen como desde hace más de 100 años a pedir por un milagro.    

Publicado por

Marco Malave Telleria

La gastronomía argentina es muy variada gracias a al alto nivel de producción agrícola y pecuaria del país, así como a las diversas influencias que ha tenido en su devenir histórico, provengo de una familia típica argentina, en la que la buena cocina está presente en todos los momentos significativos; me llamo Marco Malavé Telleria, soy chef de corazón y de profesión.

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